VIRUELA BOVINA: un antiguo secreto de belleza

Hace diez mil años un virus letal apareció en el noreste africano. El virus se traspasaba por el aire, atacando la piel, médula ósea, bazo y ganglios linfáticos, había llegado la viruela.
En 1350 A.C. la primera epidemia coincidió con la guerra entre egipcios e hititas. Los prisioneros egipcios contagiaron a los hititas muriendo así su rey y devastando su civilización.

La viruela consiguió expandirse por todo el mundo a través de mercaderes egipcios, luego a través del mundo árabe con las cruzadas y hasta América con las conquistas españolas y portuguesas. Desde entonces ha matado a billones de personas con un estimado de 300 a 500 millones de víctimas sólo en el siglo XX. La viruela no discriminaba, afectó a Faraones, causó un impacto terrible en los imperios grecorromanos, diezmó a la población nativo americana y mató a 5 reyes y reinas, Baltasar Carlos de Austria, Luis el Gran Delfín de Francia, Luis I de España, Luis XV de Francia y María II de Inglaterra.

La lucha contra la viruela comenzó mucho antes de la medicina moderna, en 1022 D.C. Según un libro llamado “El tratamiento apropiado para la viruela”, una monja budista que vivía en la famosa montaña O Mei Shan en la región de Sichuan, molía costras de viruela y soplaba el polvo dentro de las fosas nasales de personas sanas tras darse cuenta que aquellos que sobrevivían al virus nunca más se enfermaban de viruela, y su procedimiento funcionó.

Este tratamiento, virulación, evolucionó poco a poco y para el 1700s médicos sacaban materia de las llagas y lo pasaban a personas sanas con cuatro o cinco arañazos en el brazo.

Aunque muchos fueron los intentos, no fue hasta que el médico inglés Edward Jenner hizo un descubrimiento que obtuvimos nuestra solución moderna.

Cuando tenía 13 años fue aprendiz de un cirujano y boticario rural en Sodbury, cerca de Bristol. Un día escuchó a una joven ordeñadora decir “Yo nunca tendré viruela porque ya he tenido viruela bovina. Nunca tendré una cara fea con cicatrices.” Ordeñadoras y pastoras eran conocidas por su belleza porque su piel estaba libre de las marcas que dejaba la viruela.

La viruela bovina es una enfermedad parecida a la viruela que afecta a las vacas. La viruela y la viruela bovina vienen de la misma familia, pero cuando el virus infecta a un huésped desconocido, en este caso, viruela bovina afectando a un humano, es mucho menos virulento.

Más tarde, Jenner decidió investigar si la viruela bovina podría ser usada para proteger contra la viruela. En mayo de 1796, Jenner encontró a una joven ordeñadora, Sarah Nelmes, que tenía lesiones recientes en sus manos y brazos contagiada a través de las ubres de su vaca Blossom. Usando materia de sus llagas inoculó nada menos que al hijo de 8 años de su jardinero, James Phipps, ¿Por qué probar con uno mismo o con otro adulto si tienes el hijo de uno de tus trabajadores?

Tras unos días de fiebre y malestar el niño pareció recuperarse. Dos meses después Jenner lo inoculó de nuevo pero con materia de una llaga de viruela y no se desarrolló el virus. Jenner usó viruela bovina en varias personas más, incluso así mismo y a sus hijos, comprobando así que eran inmunes a la viruela.

La institución médica, cautelosa entonces como ahora, deliberó profundamente y finalmente aceptó el descubrimiento de Jenner. El rumor traspasó fronteras rápidamente por Europa y fue usada en la misión española de Balmis, una misión de tres años a América, las Filipinas, Macao y China con el objetivo de inocular a miles de personas. Napoleón, en guerra con Inglaterra en ese entonces, ordenó la inoculación de todas sus tropas y entregó a Jenner una medalla además de liberar a dos prisioneros de guerra ingleses a petición de Jenner.

Lo más notable es que este descubrimiento ocurrió mucho antes de que Henle propusiera en 1840 que las enfermedades infecciosas eran causadas por gérmenes o microbios, una teoría demostrada por Robert Koch. Décadas más tarde Pasteur, inspirado por los experimentos de Jenner, demostró que microbios atenuados podían ser usados para prevenir enfermedades y propuso el término “vacuna” en honor a Jenner. Vacuna viene del latín “Vacca”.

Tras grandes campañas de vacunación durante los siglos XIX y XX, la Organización Mundial de Salud anunció la erradicación de la viruela en 1979.

Estudios recientes dicen que la vacuna usada para prevenir viruela se acercaba más a la viruela equina. La última evidencia viene de contenedores históricos y cuando científicos secuenciaron su ADN encontraron que era más parecido al genoma de la viruela equina. El mismo Jenner escribió que usó materia tanto de viruela bovina y equina en sus experimentos ya que pensaba que el origen de la viruela bovina provenía del virus sufrido por caballos. A lo mejor  en vez de vacuna deberíamos empezar a llamarlo ¡equina!

Jenner será siempre recordado como padre de la inmunología, pero no olvidemos a la ordeñadora Sarah Nelmes, su vaca Blossom que ahora cuelga de la pared del Colegio de Medicina St. George en Tooting, y al pobre niño cobaya James Phipps, todos protagonistas en el descubrimiento que ayudó a erradicar la viruela.

Fuentes: wikipedia; sciencemag.org; The origin of vaccination, Open Mind BBVA; How we conquered the deadly smallpox virus, Simona Zompi.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: