Capítulo 2: “Debemos escuchar el llanto del águila”

Antes de entrar en el tema de otro programa federal de asimilación, la adopción, debemos aprender sobre un momento clave e inspirador para la historia Nativo Norteamericana: El regreso al activismo. El título de este capítulo es una cita y homenaje a Dennis Banks, cofundador del Movimiento Indio Americano (en inglés, American Indian Movement), AIM.

La generación de indios de finales de los 60 y principios de los 70, había estado en los internados o sus padres habían pasado por ellos. Esta fue una educación prometida por el gobierno estadounidense a través de tratados, pero acabó transformándose en tortura, lavado de cerebro y “desindigenación”. El objetivo del programa de asimilación falló, ya que muchos de estos estudiantes lograron mantener su cultura y orgullo identitario, pero tuvo efectos devastadores en sus sobrevivientes, aunque este término parece quedar corto.

En un documentario, James Abourezk, Senador en los años 70, comenta: “El gobierno no podía matar a los indios, eso ya estaba ‘pasado de moda’, así que decidieron experimentar una vez más, lo hicieron mucho con los Nativo americanos. El programa de Reubicación fue uno de esos experimentos.”

Madonna Thunder Hawk, del pueblo Two Kettle Dakota, testifica que “iríamos a ciudades grandes y nos ayudarían a encontrar trabajo, la reubicación no era forzada pero lo hicieron parecer muy atractivo.” Más de 100.000 Nativo americanos fueron reubicados en 15 años. El gobierno había prometido ayudar a encontrar trabajo, escuela, casa, pero para muchos esas promesas nunca llegaron a cumplirse. “Nos metieron en un motel horroroso. Todo el mundo se movía, caminaba y hablaba muy rápido, nadie se paraba a observar lo que tenía a su alrededor.” Además del choque cultural y las promesas vacías del gobierno, los Nativo americanos reubicados vieron muy complicado obtener un empleo, debían mentir sobre su identidad y decir que eran latinos o italianos, si se presentaban como indios nunca obtendrían trabajo.

Para los años 70 la mitad de todos los Nativo americanos vivía en ciudades, pero el programa de reubicación produjo un inesperado resultado. Acercó aún más a Nativo Americanos, las similitudes en sus vidas y los estragos del programa gubernamental de reubicación los unió, pertenecían a naciones nativas diferentes pero todos eran indios, algunos dirían, de la misma raza.

Esta nueva identidad pan-indígena llevó a la aparición de grupos activistas a lo largo de todo el país. AIM era el más radical. Se fundó en 1968 en Minneapolis, Minnesota, por George Michell, Clyde Bellencourt y Dennis Banks para representar al indio urbano. AIM fue influenciado por la lucha y esfuerzos del movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos y usaron sus modelos en las protestas contra el trato injusto a Nativo americanos en todo el país. En una entrevista con Dennis Banks donde habla sobre los comienzos de AIM dice, “creamos las patrullas AIM que recogían información y tomaban fotos de brutalidad policial. Tendríamos hasta 15 patrullas en las calles casi todos los fines de semana.” Habla también de su relación con el movimiento por los derechos civiles afroamericanos en Chicago, en especial los Black Panther, se apoyaban unos a otros en protestas y contra la brutalidad policial, y además se convirtieron en amigos y aliados en la lucha contra un sistema opresor. El lema de AIM era “cualquier momento, cualquier lugar”.

Trail of Broken Treaties

En 1969 AIM y otras organizaciones Nativo americanas se unieron a la ocupación de Alcatraz, liderada por estudiantes indios del movimiento Red Power (poder rojo), y ayudaron y apoyaron las protestas en Mount Rushmore en 1971. Pero en 1972 AIM organizó una de sus marchas más grandes junto con la Hermandad India Nacional, la Fundación de Derechos Nativo Americanos y el Consejo Nacional de Indios: El Camino de los Tratados Rotos (Trail of Broken Treaties). Este camino recorrería los EEUU de Oeste a Este hasta llegar a Washington para hacer visible la lucha Nativo americana. Los participantes esperaban un encuentro con líderes del congreso, pero estos se negaron a reunirse con los delegados.  Un documento con 20 puntos enfocados a restablecer el proceso de creación de tratados fue redactado y entregado al gobierno estadounidense, todos los puntos fueron rechazados por el entonces presidente Richard Nixon. Pero esto no quebró la moral de los manifestantes; la unión de Nativo americanos de todo el país enalteció la visión de sí mismos y su cultura: ser indio ya no era una posición de debilidad, era una posición de poder y fuerza.

“Una nación no es conquistada hasta que la última de sus mujeres cae al suelo…” Proverbio Cheyenne

Este artículo se centrará ahora en el fascinante y cautivador hito histórico de Wounded Knee. Este sitio ya era famoso por ser el lugar donde aconteció la última masacre de las guerras indias en la década de 1890, pero su relevancia histórica sería enaltecida y recordada en 1973.

El Consejo Tribal Oglala Sioux estaba a cargo de la reserva Pine Ridge, y donde anteriormente los jefes tradicionales buscaban consenso, ahora, el  presidente electo del Consejo, Dick Wilson, gobernó con mano de hierro desde 1972 hasta 1976, habiendo sido reelegido en 1974. El presidente tribal  y el consejo tenían mucho poder a la hora de tomar decisiones sobre fondos monetarios, recursos alimentarios, y Dick Wilson uso este poder para favorecer a una parte de la reserva por sobre la otra. Muchos reclamos por corrupción surgieron ya que Dick Wilson favorecía a indios mestizos asimilados como él. Llenó el consejo de amigos y familiares, dándoles trabajo con sueldos federales. La parte afectada era la minoría tradicional Oglala Sioux, que mantenía su idioma, practicaban su religión y permanecieron fieles a sus jefes Oglala tradicionales.

Cuando los Oglala desafiaron al gobierno tribal por la corrupción en el gobierno, el retiro sistemático de raciones de comida e intimidación por parte de la milicia, Guardianes de la Nación Oglala (GOONs, siglas en inglés), Dick Wilson respondió con la fuerza. Regina Brave, Oglala Lakota, dice que “tenía su propio ejército que intimidaba a los sangre pura, los tradicionales. Sus GOONs empezaron a apaliar a la gente y nunca se denunció, y cuando eran denunciados los casos eran rechazados por la corte.”

En una entrevista muchos años más tarde de los acontecimientos, Marum Stoldt policía del Bureau de Asuntos Indios admitió que algunos agentes de la policía odiaban o incluso se negaban a arrestar a los hombres de Wilson. Además admitió haber recibido ayuda de Wilson personalmente en innumerables ocasiones excusando así su lealtad a Wilson a pesar de las atrocidades cometidas por éste.

Dick Wilson en el centro de la imagen con sus GOONs

A finales de 1972 los Oglala tradicionales se juntaron para presionar la expulsión de Wilson. Crearon una comisión por los derechos civiles y recogieron toda la documentación sobre la corrupción, la malversación de fondos, intimidación y testimonios de violaciones contra derechos civiles. Sin embargo, no se imputó a nadie. El Consejo Tribal celebró audiencias de destitución en febrero de 1973, pero Wilson intimidó a testigos, presionó a miembros del consejo y consiguió mantener su posición.

Desde sus inicios, AIM fue un movimiento conflictivo. Las tácticas de sus militantes eran controversiales hasta entre la gente Nativa. Sólo unas semanas antes de Wounded Knee, un hombre blanco había asesinado a un Nativo americano tan solo a 80 km de Pine Ridge. Cuando agentes locales lo acusaron de homicidio involuntario en vez de asesinato 200 manifestantes furiosos de AIM llegaron al pueblo. La policía les prohibió la entrada al juzgado pero los miembros de AIM entraron a la fuerza donde se encontraron con represiones policiales, comenzando ahí una batalla entre ambos bandos que terminó en el incendio del juzgado provocado por miembros de AIM. Había un elemento en AIM que se consideraba así mismo como un movimiento revolucionario, algunos militantes portaban armas y amaban la idea de ser considerados “delincuentes” para el Estado.

El enfrentamiento en el juzgado llamó la atención de los Oglala disidentes en la reserva Pine Ridge. Cuando la campaña para destituir a Wilson falló, le pidieron ayuda a AIM. Los Oglala habían agotado toda opción legal, creían que para terminar con el acoso y las intimidaciones de Wilson necesitaban lo que AIM podía ofrecer: gente y contactos en medios de comunicación.

“La Nación Oglala se encuentra en un cruce de caminos que puede cambiar la historia para Indios en toda la nación. Y me gustaría pedirles que los jefes escuchen atentamente a lo que se está diciendo en esta reunión.” Russell Means, Oglala Lakota, durante una reunión comunitaria.

En la reunión se encontraban los Oglala disidentes, cinco jefes tradicionales y representantes de AIM. Se llegó a la conclusión que, devolviéndole el foco a Wounded Knee, se asegurarían de que los problemas de los Nativo americanos fueran escuchados por todo el mundo: tomarían el pueblo de Wounded Knee. Pero no fue fácil llegar a esta decisión, de hecho, hizo falta la voz de una mujer fuerte para convencer a los jefes tradicionales.

“Esto lleva pasando mucho tiempo antes de que invitáramos a AIM. Porque la gente tenía miedo y sigue teniendo miedo de Wilson y sus hombres. No veo por qué esta gente que ha venido de todas partes del país no puede sacarlo de su puesto por la forma en la que ha aterrorizado a la gente de esta reserva. Yo vivo aquí en Pine Ridge a punta de pistola, pero ya no tengo miedo.” Ellen Moves Camp, fundadora de la Organización de Derechos Civiles Oglala Sioux.

Finalmente, Fools Crow, el jefe tradicional mayor aceptó e instó  que tomaran Wounded Knee con la ayuda de sus hermanos de AIM.

En febrero de 1973, una caravana atravesó la reserva de Pine Ridge en dirección a la zona de Wounded Knee, sitio donde tuvo lugar la última masacre tan solo 80 años antes.

Carter Camp describe cómo se sintió en ese momento, “Llegar ahí de noche daba miedo, todos estábamos aferrados a nuestras armas. Había luna llena y supimos que se venía una gran batalla.” Madonna Thunder Hawk por otro lado asegura que “estaba preparada para cualquier cosa que trajera cambio, no me importaba. Tenía hijos y por ellos decidí luchar.”

Los siguientes 71 días los manifestantes se enfrentarían arma con arma contra el gobierno. Prensa de todas partes del mundo darían reportes diarios y Nativo Americanos de todo el país llegarían para formar parte de lo que esperaban sería un nuevo comienzo.

Fuentes: “We shall remain: Wounded Knee”, “Wounded Knee 1973 An inevitable outcome”, extractos de entrevistas con Dennis Banks, Madonna Thunder Hawk, Carter Camp, James Abourezk, Regina Brave, Marum Stoldt, AIM the Documentary, Tele Sur English entrevista a  Dennis Banks, “How the US suppressed Native American Identity”, http://www.aimovement.org.

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